Una breve historia del sufragio femenino en Nueva Jersey después de la Guerra de la Independencia


Algunas constituciones coloniales le otorgaban el derecho al voto a las mujeres. Una de esas constituciones lo fue la del estado de Nueva Jersey.[1] Las mujeres en Nueva Jersey votaron en las elecciones entre 1776-1807. Existe evidencia de mujeres inscritas y hábiles para votar en 1787.[2] En el año 1790, legislatura estatal de Nueva Jersey autorizó el voto de las mujeres en el estado.[3] El voto de las mujeres en el estado de Nueva Jersey y en la joven república terminó luego de las elecciones de 1807. En el año 1797, diez años antes del 1807, John Condict, un republicano de Newark y William Crane, un federalista de Elizabethtown, se postularon para un puesto en la legislatura estatal de Nueva Jersey en representación del condado de Essex. En un esfuerzo de último minuto para influenciar el resultado de lo que se previa que sería una elección cerrada, la campaña de Crane movilizó a un grupo de mujeres a votar justo antes de que se cerraran los centros de votación. John Condict ganó la elección. No obstante, Condict no se olvidó de las tácticas utilizadas por Crane en la elección. En 1807, John Condict presentó un proyecto de ley en la legislatura estatal que estableció lo siguiente:


WHEREAS doubts have been raised, and great diversities in practice obtained throughout the state in regard to the admission of alien, females, and persons of color, or negroes to vote in elections, as also in regard to the mode of ascertaining the qualifications of voters in respect to estate. AND WHEREAS, it is highly necessary to the safety, quiet, good order and dignity of the state, to clear up the said doubts by an act of the representatives of the people, declaratory of the true sense and meaning of the constitution, and to ensure its just execution in these particulars, according to the intent of the framers thereof;


Sec. 1. BE IT ENACTED, by the council and general assembly of the state, and it is hereby enacted by the authority of the same, That from and after the passing of this act, no person shall vote in any state or county election for officers of the government of the United States, or of this state, unless such person be a free, male citizens of the state, of the age of twenty-one years, worth fifty pounds proclamation money, clear estate[4], and have resided in the county where he claims a vote, for at least twelve months immediately preceding the election.


Sec. 2. And be it enacted, That in order to establish an uniform practice throughout the state, and to avoid all questions in regard to the qualifications of the voter as to estate, as aforesaid, every person in other respects entitled to a vote, who shall have paid a tax for the use of the county, or support of the state government, and whose name shall be enrolled on any duplicate list of the last state or county tax, shall be adjudged by the officers conducting the election to be worth fifty pounds clear estate, and entitled to vote for all of the officers of government chosen by the people at large. [5]


Las raíces de la breve experiencia de Nueva Jersey con el sufragio femenino son oscuras. El “chárter” colonial de Nueva Jersey, que permaneció en vigor hasta el final del período colonial, limitó el derecho al voto a “male freeholders having 100 acres of land in their own right, or 50 pounds current money of the province in real and personal estate.” No obstante, la constitución estatal redactada entre mayo 26 y julio 2 de 1776 por el Congreso Provisional de Nueva Jersey, removió el requisito que un elector tenía que ser un “freeholder”[6] y no contenía ningún lenguaje específico con relación al sexo o la raza de los electores. La primera constitución del estado de Nueva Jersey establecía:


“That all Inhabitants of the colony, of full age , who are worthy fifty pounds proclamation money, clear estate in the same, and have resided within the county in which they claim a vote for twelve months immediately preceding the election, shall be entitled to vote for Representatives in the Council and Assembly; and also for all other public officers, that shall be elected by the people of the country at large.”[7]


La mayoría de los comentaristas dudan de que la neutralidad de género de la disposición de voto en la constitución de Nueva Jersey fue diseñada para otorgar el sufragio femenino.[8] Tampoco hay evidencia de que las mujeres presionaron y cabildearon activamente para acceder a las urnas. No obstante, sí existe una creciente evidencia de que la retórica de igualdad de la Ilustración llevó a la discusión, si no al alivio de las limitaciones de voto racial y de propiedad en muchas jurisdicciones durante el período de la Guerra Revolucionaria, que la actividad política fue alentada de diversas maneras durante y después de la Guerra Revolucionaria en varias áreas, incluida Nueva Jersey, y los políticos de Nueva Jersey buscaron los votos de mujeres y hombres después de que terminaron las hostilidades.[9] El uso continuó cuando las leyes electorales se modificaron aún más en 1797. Se cree que los cuáqueros, que se habían opuesto a la esclavitud y habían permitido que las mujeres participaran libremente en sus reuniones religiosas durante algún tiempo, apoyaron la adopción de la regla que permitía a las mujeres votar. Jospeh Cooper, un miembro destacado de la Sociedad de Amigos, propuso el lenguaje del sufragio en la ley electoral de 1790.[10] Las motivaciones de Cooper pueden haber sido políticas más que religiosas. Las áreas del estado con asentamientos cuáqueros eran más conservadoras y federalistas que el resto de Nueva Jersey. Las disposiciones que permitieron la votación en la ley de 1790 se aplicaron solo en los seis condados con grandes poblaciones de cuáqueros. Quizás Cooper quería que las mujeres votaran para compensar el aumento de la población en las áreas urbanizadas del condado de Essex.[11] En cualquier caso, la ley electoral de 1790 aparentemente no fue controvertida. La ley electoral de 1790 pasó por ambas cámaras de la Asamblea General con amplios márgenes.[12]


Aunque a las mujeres se les otorgó explícitamente privilegios de voto en 1790, hay poca evidencia de un número significativo de mujeres hasta la elección Condict-Crane de 1797. Ese año también marcó la extensión legislativa del voto municipal a todos los condados del estado, lo que facilitó que las mujeres pudieran votar en todo el estado, no solamente en las áreas dominadas por los federalistas.[13] El intento de Crane de movilizar a las mujeres para que votaran por él fue ampliamente difundido en los periódicos. A pesar de la ausencia de una gran controversia en la legislatura cuando se reconoció el sufragio femenino en 1790, algunos de los comentarios de los periódicos después de las elecciones de 1797 sugieren que el sufragio femenino no fue visto con buenos ojos. El siguiente artículo apareció en la edición del 18 de octubre de 1797 del Centinel of Freedom, publicado en Newark.[14]


Too much credit cannot be given to the Federal ladies of Elizabeth, for the heroic virtue display on Wednesday last in gallantly advancing in a body to the poll to support their favorite candidates. It is a pity that this singular instance of female patriotism should be attended with any ill consequences, but it is also said that the husbands and sweethearts of these heroines begin to suspect that same motive other than the love of the federal cause exited the enterprize. It is to be hoped, that this suspicion will not create resentment that will reach the honorable candidates, who were highly flattered by this Amazonic exercise; and Fortune must be a malicious tide indeed, after all to render it unsuccessful. The exclusive patriots have for some days discovered symptoms of Deep distress, but at 12 on Wednesday approaching Labour was evident to the most careless observer. The alacrity with which the maternal, and even maids, assembled, afforded a transient prospect of immediate relief; but, horrible reverse! Aristocracy imbecility gave away to republican vigour, and the hope of the aspiring family was strangled in the embryo, the abortion took place on Saturday, at 3 o clock, P.M. aid the sights and groans of the disconsolate friends of good order and good government.


Este artículo fue seguido por otra nota igualmente sarcástica:


A Correspondent remark, notwithstanding the imputation of aristocracy under which Essex County has for a long time laboured, it must now appear incontestably that they are Friends and persons of Equality, since no less than seventy-five women were polled at the late election in a neighboring borough. The Rights of Man have been warmly insisted don by Tom Paine and other democrats, but were outstrip them in the science of government, and not only preach the Rights of Women, but boldly push it into practice, Madame Wollstonecraft have certainly the merit of broaching the subject, and as women are now to take a part in the jurisprudence of our state, we were shortly except to see them take the helm of government. [15]


Otros críticos del sufragio femenino fueron aún más explícitos. William Griffith, un abogado, escribió una serie de artículos titulados "Eumenes" (el nombre de un famoso general griego) entre 1796 y 1800 llamando la atención sobre eventos fraudulentos en muchas elecciones en Nueva Jersey. También tenía una opinión firme sobre el voto de las mujeres. “It is perfectly disgusting”, escribió Griffith, “to witness the manner in which women are polled at our elections. Nothing can be a greater mockery of this invaluable and sacred right, than to suffer it to be exercised by persons, who do not vote even pretend to any judgement on the subject.”[16]


A pesar del disgusto de Griffith y otros hombres, las mujeres comenzaron a votar con más frecuencia después de 1797. William Whitehead señaló en 1859:


[At t]he Presidential election of 1800, between Mr. Adams and Mr. Jefferson, *** females voted very generally throughout the State; and such continued to be the practice until the passage of the act positively excluding them from the polls*** At a contested election in Hunterdon County, in 1802, the votes of two or three such, actually elected a member of the Legislature. It is remarkable that these proceedings did not sooner bring about a repeal of the laws which were thought to sanction them; but that even did not occur until 1807, and it is noticeable that, as the practice originated in Essex County, so the flagrant abuses which resulted from it reached their maximum in that country brought about its prohibition.


Si bien no hay indicios de que las mujeres hayan organizado alguna de las actividades nefastas durante las elecciones del condado de Essex en 1807, el fraude en las elecciones fue sin duda un catalizador para la adopción del estatuto que derogó el sufragio femenino ese año. En 1807, J.R Pole escribió: “there took place, in Essex County, a holocaust of political morals in which every kind of abuse was exploited with festive extravagance.” [17]El problema en las elecciones fue dónde ubicar un nuevo palacio de justicia en el condado de Essex. Las dos principales ciudades del condado, Newark y Elizabethtown, eran fuertes rivales en una serie de cuestiones. La incapacidad de decidir sobre la ubicación de la nueva instalación llevó a la legislatura estatal a convocar un referéndum del condado. Después de las elecciones, ambos pueblos acusaron correctamente al otro de fraude. El total de votos fue extraordinariamente alto. Las urnas se llenaron antes del horario de apertura de las urnas. Los hombres votaron más de una vez, a veces disfrazándose de mujeres. Algunos dijeron que, a las mujeres, incluso a las casadas, se les permitía votar temprano y con frecuencia, y que algunas de ellas no poseían la cantidad requerida de riqueza para poder votar.


La desaparición del sufragio femenino en New Jersey se considera típicamente como una prueba de la impotencia política de las mujeres a principios del siglo XIX. Jean Matthews, por ejemplo, escribió que:


“When New Jersey in 1807 ratified the oversight that had allowed a few women property owners to vote, no one seems to have objected, note ven the disfranchised women. Women were seem as dependeent of the male citizen, quite outside the fraternal bonds of the republic. They were also associated with the fatal corrupting lures of the luxury and self-indulgence. The most dire fate for the lapsed republican was to sink into ‘effeminancy.’”[18]


Si bien el lenguaje constitucional que extendió el derecho al voto de "todos los habitantes" adoptado en 1776 puede haber dejado sin darse cuenta la puerta abierta al sufragio femenino, el uso del lenguaje referido a "él" o "ella" en 1790 difícilmente podría haber aparecido por accidente. Por tanto, queda abierta una intrigante cuestión histórica. ¿Qué llevó a Joseph Cooper a patrocinar las disposiciones de 1790 que daban acceso a las mujeres a la boleta electoral? ¿Por qué una legislatura masculina aprobó el proyecto de ley? Por otro lado, ¿qué llevó realmente a la desaparición del sufragio femenino diecisiete años después de que fuera autorizada por ley? Si Nueva Jersey estaba lista para permitir que las mujeres votaran a fines del siglo dieciocho, ¿qué llevó al endurecimiento de las reglas electorales en el siglo siguiente? ¿Por qué les parecía tan obvio a la mayoría de los estadounidenses de principios del siglo XIX que el sufragio femenino era inadecuado? ¿Fue parte de una reducción conservadora después de los embriagadores días de la revolución?

[1]https://www.washingtonpost.com/graphics/2020/local/history/new-jersey-women-vote-1776-suffrage/ [2] Richard P. McCormick, The History of Voting in New Jersey: A study of the Development of Election Machinery 1664-1911, (1953) p. 53. [3] Sec. 11 “An Act to Regulate the Election of Members of the Legislative-Council and General Assembly, Sherrifs and Coroners, in the Counties of Bergen, Monmouth, Burlington, Gloucester, Salem, Hunterdon and Sussex, Acts of the Fifteenth General Assembly of the State of New Jersey, ch. CCCXXII” del 18 de noviembre de 1790, estableció: “And be further Enacted, That all free Inhabitants of this Stage of full Age, and who are worth Fifty Pounds Proclamation Money Clear Estate in the same, and have resided within the County in which they claim to Vote, for Twelve Months immediately preceding the Election, shall be entitled to vote for all public Officers which shall be elected by Virtue of this Act; and no Person shall be entitled to vote in any other Township or Precinct, than that in which he or she does actually reside at the time of the Election; and no Person who shall be convicted of Treason against the State or the United States, or any of them, shall be entitled to vote at any such Election.” [4] “Proclamation money” se refería al valor asignado a diversas formas de acuñación que circulaban en las colonias y, después de 1776, a los estatutos de la nueva república. Los valores fueron determinados por la Proclamación de la Junta de Comercio antes de la independencia y varias autoridades locales a partir de entonces. “Clear estate” probablemente significa libre de deudas. [5] Una enmienda a la ley titulada “An act to regulate the election of members of the legislative council and general assembly, sheriffs and coroners in the state;” aprobado en Trenton el 22 de febrero de 1797, Leyes de la Asamblea General del estado de Nueva Jersey, capítulo II, p. 14. (16 de noviembre del 1807). [6] “Freeholder” significaba el ser propietario. [7] Constitución de Nueva Jersey, Sec. IV (1776). La historia del derecho al voto durante el periodo colonia es contada en detalle en McCormick, supra note 1. [8] Mary Beth Norton, Liberty’s Daughters: The Revolutionary Experience of American Women, 1750-1800 (1980) p. 191-193. [9] Judith Apter Klinghoffer & Louis Elkis, The Petticoat Electors: Women Suffrage in New Jersey, 1776-1807, 12 J. of the Early Republic (1992) p. 174-180. [10] McCormick supra note. 1 p. 93. [11] Neal McGoldrick & Margaret Crocco, Reclaiming Lost Ground: The Struggle for Women Suffrage in New Jersey 2 (1993). [12]Mary Philbrook, Women’s Suffrage in New Jersey Prior to 1807, 57 Proceedings of the New Jersey Historical Society 87, 89 (1939). [13] Klinghiffer & Lois Elkins, supra note 8 p. 175. [14] Richard Chused & Wendy Williams, Gender Law in American History, Carolina Academic Press, (2016) p. 40-41. [15] Íd. [16] J.R. Pole, The Suffrage in New Jersey 1790-1807, 71 Proceedings of the New Jersey Historical Society 87, 53-54 (1953). [17] Íd p. 55. [18] Jean V. Matthews, Toward a New Society: American Throughout and Culture 1800-1830, (1991) p. 77.

48 views0 comments